Las cosas buenas de tener un blog como el que tengo yo son: que no te lee nadie y que puedes poner lo que quieras. Por ese motivo, voy a hacer un seguimiento del crecimiento de mi pequeña plantita, Grün, a la que ya le dediqué una entrada hace unos trece días cuando estaba empezando a crecer de verdad. Ahora está algo más grande y le he vuelto a sacar fotografías para documentarlo. Se las iré sacando conforme vea que va creciendo, al menos hasta que se mude de Oviedo a su residencia en el occidente de Asturias - esperemos que sobreviva hasta entonces.
A parte de eso, he de añadir que me he comprado una moleskine para escribir mis pensamientos y mis chorradas y, si la cosa va bien, para anotar ideas y fragmentos de un proyecto que me planteo escribir. Bueno, siempre hay varios proyectos, pero uno concreto es el que más me interesa llevar a cabo.
No escribo nada más, dejo algunas fotografías de Grün y mis deseos de que crezca sana y fuerte. Añadir que esta tarde la hemos sacado por primera vez al alfeizar de la ventana - al exterior - para que le diese un poco el aire y pudiese mojarse la tierra con algo de agua de lluvia, aunque no sé si será demasiado buena el agua de lluvia de Oviedo. Después de meterla, le saqué las fotos.
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jueves, 29 de mayo de 2014
viernes, 16 de mayo de 2014
Haciendo nacer una pepita de manzana: Grün.
Hace algo más de una semana disfruté de una deliciosa manzana en un parque pero no destrocé las semillas. Miguel, emocionado, me dijo que quería guardarlas y encontramos una bolsita dentro de mi maleta de la universidad. Llegaron a casa con nosotros tres semillas y yo le dije que era una estupidez, pues no tengo ningún sitio en mi piso compartido para colocarlas. En mi cuarto apenas hay luz y no pretendía obligar a mis compañeras a tener una planta - futuro manzano, esperemos - puesta en cualquier lugar común.
Ante este problemilla, él decidió no plantarlas en tierra, sino usar el método de la hidroponia - en nuestra modesta versión casera - utilizando un vaso de cristal de un yogurt y trozos de papel humedecidos en agua. Se encargó de echarle agua periódicamente los días que tardó en salir la pequeña semillita que germinó. Y antes de ayer la pasó a otro vaso de yogurt, pero esta vez con tierra. Y así estamos, a la espectativa de si consigue crecer sana y fuerte. De ser así, nos la llevaríamos a casa de Miguel, para plantarla en uno de sus terrenos.
Mientras tanto, como yo no estaba muy esperanzada con este proyecto, y sin embargo ha nacido, le he sacado unas fotos porque me ilusioné de pronto al verla tan verde y tan chiquitita. Aproveché las últimas horas de luz del día de hoy y la fotografié apoyada junto a la ventana de la cocina. Ahora mismo es una pequeña luchadora de un color verde precioso. Le hemos puesto un pequeño apodo para referirnos a ella: grün, que significa "verde" en alemán.
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