El viaje se inició el día dos de Julio, a las seis de la mañana en mi piso de Oviedo, cuando entré violentamente en el cuarto de invitados para despertar a Aitor, pues teníamos que pillar un tren a las siete de la mañana - gracias a que Aly no encontró otro horario para nuestra salida. Desayunamos más mal que bien y nos dirigimos, acompañados por mi querido Miguel, hacia la estación de trenes, donde nos despedimos de nuestro acompañante y nos montamos en un alvia. Tengo que decir que fue un viaje ameno, más que nada por ir acompañada y poder ir hablando de cosas varias. Mientras viajábamos decidimos que esa primera tarde la dedicaríamos a visitar tiendas de comics y la Fnac de Madrid para luego dedicar el resto de días a cosas más "culturales".
Antes de comer caminamos hasta Plaza España y sacamos un par de fotos a la estatua de Cervantes, con Don Quijote y Sancho panza. En ese momento comenzó a llover. La lluvia no nos abandonó durante toda esa tarde, aunque iba a ratos. Lo bueno es que somos gente del norte y, fuera de comprar un paraguas para no llegar empapados a casa, no nos molestó en absoluto. Creo que hasta fue agradable que no hiciese un calor de mil demonios como hasta entonces. Para comer elegimos el parque donde está el Templo de Debod - que visitamos el domingo - y más concretamente el cenador. Juro que si ese parque tiene nombre, nosotros no lo comentamos en ningún momento. En dicho cenador fue donde Aitor trabó algo más que amistad con una botella de fanta que estaba prácticamente llena y abandonada y a la que "le encantaría hacerle el amor". Yo me encargué de que esa pequeña furcia naranja acabase en la papelera antes que en el estómago de mi amigo.
Como volvimos temprano a casa Aly invitó a un amigo a venirse, jugar y cenar con nosotros y pasar la noche. El chico se llama Delfa. Es un encanto, de verdad. Estuvimos jugando a varios juegos y hablando de rol y de cosas varias. Incluso "sacamos a pasear" mi diario, cosa de la que dejo prueba visual en este mismo blog. La gente nos miraba raro, para ser sincera. Sobretodo a mi, con los pantalones cortos, las botas de montaña y arrastrando un libro atado a una cuerda por el suelo de la calle de Aly. Todo un espectáculo.
El viernes por la mañana nos despedimos de Delfa, que se tenía que ir antes, y fuimos de nuevo a Atom Comics, siendo esta la ocasión en la que nos sacamos la fotografía con el stormtrooper. Esa mañana no hicimos mucho más. Vale, me compré La Divina Comedia en una librería cerca de casa de Aly. Pero nada más. Por la tarde decidimos ir a ver el Museo Nacional de Antropología. Tengo que decir que, aunque estaba en Atocha, bastante lejos, mereció totalmente la pena ir. Contábamos con que fuese más pequeño y poder visitar en Andén Cero después, pero no fue posible. Resulta que el museo era mucho más grande de lo que contábamos e incluso no nos dio tiempo a visitar la planta de África, cosa que nos apenó mucho a los tres - sobretodo a Aitor y mi, pues Aly puede ir cuando le venga en gana. La entrada es gratuíta para estudiantes, así que si eres estudiante universitario asegúrate de llevar un justificante. Aunque, de todos modos, son sólo tres euros y merece la pena, repito.
Esa tarde/noche volví a casa reventada. No estoy acostumbrada a tanto movimiento ni a tener tanto dolor en los pies. Creo que esa noche vimos la primera mitad de Indiana Jones y el templo maldito, pero creo que también fue el día que "quedé inconsciente" encima de la cama, según palabras del propio Aitor. Ese fue el motivo de que viésemos sólo la primera mitad. Pero también fue cuando decidí que quería el gorro de Indiana Jones - ya lo había estado meditando antes, pues había uno en Atom.
El sábado teníamos planes. Fue el día que me encontré en persona con Jesús, una persona a la que le tuve un cariño especial hace cuatro años - digamos que es mi ex novio - en la Puerta del sol. Nuestro plan después de encontrarnos era ir hasta la Biblioteca Nacional, esencialmente para verla y sacarnos algunas fotografías con su impresionante fachada. Después de eso buscamos un sitio para comer y acabamos comiendo en un McDonald's decorado de acuerdo al día del orgullo gay que nos tocó vivir. Incluso pasamos por Chueca, cosa que quería hacer antes de irme de Madrid. Por la tarde dimos un paseo y fuimos al que fue uno de los museos que más disfruté a pesar del dolor de pies y piernas que venía arrastrando desde que empezamos el viaje.
El domingo Aly me había dicho que nos llevaría al Rastro. Tengo que admitir que lo que vi de él, en un comienzo, me recordó mucho a los mercados semanales de donde yo vivo, aunque en una versión masiva y enorme de ellos. Pese a todo, tenía cosas especiales. Ahí fue donde le compré a mi pareja su regalo de aniversario: un gorro de plato y un cinturón de la RDA. En algún momento subiré una fotografía de estos trofeos. Cerca de este lugar está la Plaza Mayor, donde se congregan gran cantidad de puestos con elementos de numismática y filatelia y donde yo disfruté como una enana. Me gasté unos quince euros en monedas y, después de unas cinco horas de recorrido, decidimos encaminarnos al Parque del Retiro, donde pretendíamos comer.
Fue una odisea llegar al Retiro, porque además teníamos que comprar pan y la calle por la que caminábamos no tenía ni un solo supermercado - una de las cosas que más odio de las calles de gente rica. Acabamos comprando un pan plastiquero en una tienda asiática cerca del Retiro y sentándonos casi al lado de la entrada del Ángel Caído para no tener que seguir andando. Tenía los pies destrozados - creo que todos los teníamos - y mucha hambre. Nos prestó por la vida poder sentarnos y comer a la sombra. Cuando acabamos, helado de postre incluído, fuimos a la caseta del guardia para que nos indicase donde estaban los servicios y él, muy amablemente, nos dejó tres mapas para guiarnos por el parque. Les dimos mucha utilidad Aitor y yo al día siguiente y también nos sirvieron para ir a visitar la Fuente del Ángel Caído. Estoy enamorada de esa estuatua. No es coña. Me he obsesionado muchísimo con Lucifer desde que la vi por primera vez el año pasado. Ahora vendrán religiosos extremistas y escoria varia a decirme algo. A pastar.
El resto del la tarde lo pasamos viendo como entrenaba Versus. Es una pasada verles trabajar. Se esfuerzan mucho en lo que hacen y se nota que les gusta. Cierto es que les vimos con parte de su indumentaria, la que usaban para ensayar, pero aún así fue fantástico y muy espectacular. Además, está ese punto extra de poder hablar con ellos de primera mano y ver como se mueven fuera de un escenario. ¡Son una gente maravillosa! Si tenéis oportunidad de pasar un domingo por la tarde en Madrid, a partir de las seis ensayan junto al templo de Debod. Merece la pena pasarse a verlos.
Y como para esa tarde teníamos previsto visitar el Museo Nacional del Prado, caminamos hacia el Paseo del Prado para buscar donde comer. Pasamos por la Fuente de Neptuno y llegamos a un Burguer King donde comimos un menú sencillo y reposamos la comida antes de meternos en el museo de arte más impresionante que he visto en mi vida y probablemente uno de los más impresionantes - si no el que más - de Europa.
Como la anterior vez, no nos dio tiempo a ver el Prado al completo. Y eso que estuvimos como cuatro horas y media en él. Pero yo diría que apenas nos dio tiempo a ver la mitad, ya que íbamos disfrutando de lo que veíamos y no buscando las principales obras de los principales autores, como hacen muchos turistas. También he de admitir que estaba destrozada. La noche anterior fue bastante mala para mi y llevabamos ya muchos días esforzando el cuerpo. Eso sí, el Prado sigue siendo maravilloso aunque sea la segunda vez que vas. Es verdad que no se siente la misma emoción que la primera vez, pero sigue siendo igualmente impresionante y emocionante. Creo que no hace falta que recomiende una visita al Prado. Es uno de los imprescindibles de Madrid.
Y dado que la noche anterior no habíamos visto la película, la vimos la mañana del martes, antes de coger el autobús para marchar hacia El Monasterio del Escorial. Tengo que decir que, a pesar de ser la última, debió ser de las visitas que más disfruté. A decir verdad, los últimos tres días que pasamos en Madrid fueron los que más disfruté, en los que mejor me lo pasé. Y el Escorial es, sin dudarlo, una pasada. Es un sitio precioso, regio, enorme... lo tiene todo para ser un imprescindible de un viaje a Madrid, a pesar de que sean cuarenta y cinco minutos en bus lo que se tarda en llegar desde Madrid. Merece totalmente la pena. Nunca había visto un palacio real, ni una cripta real ni nada semejante. Todo es increíble. Lo digo en serio, merece muchísimo la pena. Cuando Aitor me lo propuso estaba un poco reticente, pero me alegro de haber ido. La pena es que nos olvidamos de visitar la zona de la armería. Una lástima. La próxima vez será.
Las imágenes las voy a poner como cuadre, no tengo ganas de ponerme a pensar si están en acuerdo con el texto escrito o no. Ciertamente omití las partes que menos me interesaron, como la parte de ver la Almudena o lo del Palacio de los Diputados. A mi esas cosas... me dieron un poquito igual. Pero todo lo que me gustó está reflejado. Por supuesto no se puede acercar a mis recuerdos o a los de mis compañeros, pero sigue siendo una mera entrada de blog. Al menos, aquí se queda, en el recuerdo. Buenas tardes y un saludo. Me duelen los dedos.
| Una de mis fotos favoritas del viaje. |
| La mejor compañía que se puede tener. |
| Las catrinas son una pasada. |
| Ese gran patrón de la historia española. |
| Como buenos historiadores. |
| Esta foto es genial: me siento como en mi familia. |
| Totalmente aleatoria. No nos juzguéis. |
| Es perfecto. |
| Los argentinos que nos la sacaron eran un amor. |
| Esta foto me parece una pasada. |
| Se convertirá en tradición mi foto con Velázquez. |
| La fuente de los evangelistas del Escorial. |
| Principales reyes bíblicos. |
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Puedes incluir imágenes y vídeos en tu comentario usando los siguientes códigos:
[img]URL de la imagen[/img]
[video]URL del video[/video]
En la vista previa se ve el código y no el vídeo/imagen, pero al publicar aparece.
¡Gracias por comentar!