viernes, 13 de febrero de 2015

Life is Strange - Episode 1

Antes de ayer, en un arrebato consumista, decidí hacerme con el primer episodio de este juego que, como The Wolf Among Us y otros de la conocida compañía Telltale Games, constará de una serie de ellos, concretamente de cinco. Me lo compré porque vi a RicharBetaCode jugarlo y me llamó la atención lo suficiente como para querer comprármelo. Ciertamente, ayuda el hecho de que sean apenas cinco euros por capítulo. Comprando el juego íntegro, es decir, pagando por adelantado el resto de capítulos cuesta unos veinte euros y comprar la Season Pass, es decir, los capítulos del dos al cinco sale, incluyendo el primero, por unos veintiún o veintidos euros. Vamos, que tampoco es especialmente caro y que Steam siempre tiene buenas ofertas que comprar. Sólo tenéis que entrar en la página del juego de Steam y marcarlo como deaseado. Decir, por cierto, que es un juego de la compañía Dontnod, publicitado por la compañía Square Enix.

Dicho lo anterior, centrémonos en el juego que es lo interesante. He tardado unas tres horas en pasarme el primer capítulo, teniendo en cuenta que he investigado y visto prácticamente todo lo que se podía investigar y ver y probado todas las opciones posibles. Y esa es la magia de este juego: te permite dar marcha atrás y probar con otra opción. Para que entendáis esto, tenéis que entender que Life is Strange es un juego de opciones, al estilo de The Wolf Among Us y que, aunque todas las decisiones cuentan, hay algunas que cuentan más que otras y situaciones en las que hay que elegir con especial cuidado. Pues bien, la premisa del juego es que una joven chica, Max Caulfield, descubre que puede dar marcha atrás en el tiempo hasta su acción determinante anterior. Y así, el jugador tiene la ventaja de poder probar todas las decisiones y acabar tomando la que le parezca más correcta. Por eso, aunque la cantidad de historia que hay en el capítulo no es especialmente grande, puedes pasar unas buenas tres horas, tres horas y media completando las cosas. 


Un importante detalle a tener en cuenta es que el juego no está traducido al castellano. Está en inglés, tanto las voces como los subtítulos, como todos los elementos que te puedes ir encontrando. La buena noticia es que una chica que pertenece a la comunidad de Steam de este juego lo ha ido traduciendo de forma desinteresada al castellano, pero todavía no tiene la traducción completa y por lo que he podido ver en los videos de Richar no es una traducción demasiado depurada. Si sabéis inglés, yo os recomiendo jugarlo en el idioma original. No digo esto porque sea especialmente fan de verlo todo en versión original - que también, siempre que sea posible - sino porque creo que, si sabéis inglés, captaréis mejor los sentidos de las cosas. A mi, al menos, me ha pasado.

La jugabilidad, como podía esperarse de un juego como este, es bastante buena. Los controles son intuitivos y el juego te guía mucho cuando ve que te has atascado o que no has captado algo a la primera en algún momento clave de la historia. También hay otros puntos donde no te dice nada y te las tienes que apañar, pero ahí está la gracia y suelen ser momentos secundarios, digamos. En lo referente a la estética y la música, ofrece lo que prometía ofrecer: un ambiente muy indie y bastante hipster. Básicamente porque el juego es indie y va sobre una joven fotógrafa de diecinueve años, así que todo tiene una iluminación muy cuidada y unos matices que hacen que la atmósfera sea eclipsante. A mi me encantó visualmente, pero para gustos hay colores. Y sé que hay gente que valora más los gráficos que el contenido de los mismos.


Por lo demás, no hay mucho que decir. El primer capítulo te introduce personajes y te plantea la intriga que, supongo, será el eje vertrebrador de la historia a lo largo de los cinco capítulos que componen el juego, así que todavía queda mucho por ver. Lo que sí es remarcable es el uso de ciertas referencias a series, películas o juegos que hacen los personajes y que le dan un toque genial para aquellos que las entendemos. Como, por ejemplo, que la matrícula del coche de Chloe - amiga de Max - ponga Twin Peaks en una forma apocopada. O que Max pueda hacer referencia - si se toma la opción adecuada, a Faster, Pussycat! kill kill! en una conversación con su amigo Warren. Obviando, por supuesto, esos detalles sobre el mundo de la fotografía que van apareciendo en cada momento del juego, bien sea en una de las clases de max o en una conversación con un compañero.

Así que, dicho todo lo anterior, considero que es un juego muy recomendable para los que, como yo, puedan también disfrutar de un juego lento y bonito, lleno de historia. Si eres de los que disfrutan con la sangre y la acción, este no es tu juego. Pero si jugaste cosas como To the moon, es posible que este juego sea también para ti. Yo, por el momento, he decidido que me compraré el segundo capítulo y seguiré hasta acabar el juego o hasta que me canse, si eso llega a suceder. Veremos qué ocurre. Life is strange.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Big Hero 6

¡Me ha encantado! Es una película genial. De hecho, acabo de salir hace apenas tres cuartos de hora de verla en el cine - porque el horario de las tres y media era el que más me convenía hoy - y sigo con toda la emoción de haberla visto. Sabía que me iba a gustar, pero no tanto. Y supongo que siempre ayuda que el dobaje de Hiro sea el mismo que el de Hipo - jo jo jo, cuanta h. 

En fin, sé que no actualizo desde hace más de un mes, pero la vida de una universitaria en tercero de carrea es ajetreada y no he hecho mucho más que trabajar y ver gameplays y leer algunas cosillas sueltas. Vamos, nada reseñable - los gameplays son los de RichardBetaCode, aprovecho para hacer momento publicitario. Pero hoy me ha parecido adecuado hacer la entrada sobre Big Hero 6, ya que he ido a verla. 

Antes de nada, sé que es una película que lleva ya tiempo en el cine y sé que he tardado en verla, pero la verdad es que tampoco estaba planeado. A comienzos de semana me apetecía ir al cine y esperé hasta el día del espectador para hacercarme a los Yelmo y disfrutar de una película que me apeteciese ver en el horario que mejor me venía. Resultó ser Big Hero 6 and I regret nothing. 

Dicho esto, explicar que es una película de animación de Disney del año 2014 que cuenta la historia de un chico llamado Hiro que vive en San Fransokyo, una suerte de mezcla entre San Francisco y Tokio donde la tecnología está sumamente avanzada y la robótica es como el pan nuestro de cada día. Aunque claro, nuestro protagonista no podía ser menos que un genio superdotado. Esta premisa ya engancha, pero el personaje de Baymax - el robot blanco y achuchable - hace que sea una película aún mejor, porque le da un toque divertido y sencillo en los momentos adecuados - casi durante toda la película - y un personaje agradable al que querer - sí, he escrito querer.

La animación ha sido impresionante pero ha mi se me ha parecido demasiado a la de "Cómo entrenar a tu dragón", así que no me sentía como si estuviese viendo una película de Disney sino como si estuviese viendo una de Dreamworks - sí, lo sé, estas cosas no tienen mucho sentido, pero yo me entiendo. También me recordó mucho la idea de base de: chico con cualidades particulares conoce a animal/robot especial y ambos se convierten en amigos inseparables. Esa es la realidad y así lo he dicho. 

Pero lo que hace especial esta película es su tono en clave de humor y la aparición de una suerte de "equipo de superhéroes", además de la tragedia de - spoiler - la muerte del hermano de Hiro, Tadashi, que es el creador original de Baymax y la única familia que le quedaba junto a su tía Cat. Pero claro, sin drama, no se habría desatado toda la trama. De hecho, el drama, la pérdida y la venganza son tres puntos claves en la trama de esta película de animación, pues el villano hace lo que hace precisamente para vengarse de un empresario - una de las pocas víctimas de película infantil que no me dio pena en absoluto - por permitir que su hija desapareciese en una suerte de universo paralelo. Todo muy lioso, lo sé, pero la película lo hace muy asequible - recordemos que está pensada para que la vean niños.

Una de las principales moralejas de Big Hero 6 es la siguiente: la venganza sólo lleva a más dolor y a más venganza. Y esta moraleja se nos presenta cuando Hiro tiene la oportunidad de matar al señor de la máscara kabuki - una cosa es que haga spoiler y otra que vaya a decir quién es exactamente el malo - y se deja llevar por la ira hasta casi conseguirlo, siendo esta tragedia evitada únicamente por la intervención de los antiguos amigos de su hermano, que ahora son también sus amigos y quienes se han convertido en superhéroes para acompañarle. Decir que el detalle de que sean ingenieros empollones le da un toque aún más especial si cabe a la película, pero eso es otra historia. El hecho es que, tras esa intentona, Baymax hace comprender a Hiro que la venganza es inútil y en la segunda ocasión que tiene el chico de matar al individuo de la máscara kabuki no lo hace, pues ha aprendido la lección que su hermano, a través de Baymax, le intenta transmitir. En fin, todo muy bonito. Al final el único pobre desgraciado que muere es Tadashi. Pero hacía falta, qué le vamos a hacer - fin del spoiler, por cierto.

Puede que haya tenido mucho que ver a mi emoción y gusto por esta película haber tenido el cine para mi y para mi pareja solos y poder comentarla y reírnos a gusto con cada broma, sin tener que cortarnos por la imposición de silencio típica de las salas de cine - os recomiendo encarecidamente que vayáis a estas sesiones de después de comer, porque apenas va nadie y puede que tengáis la suerte de tener la sala para vosotros solos. Pero creo que me hubiese gustado de todos modos porque es genial. Creo que me haré con ella en físico. Es lo que suelo hacer con las películas que más me gustan.

Dicho todo lo anterior, me gustaría hacer mención a un corto animado que pasaron justo antes de la película titulado: Buenas migas. Es la historia de un perrito que es recogido por un chico que comparte con él toda su comida - una gran gama de comida para nada sana y llena de calorías. Decir que el corto también me pareció muy bonito y muy emotivo, sobre todo por la bonita historia de amor que hay tras la visión del perro. Muy recomendable también - de esto no haré spoiler no intentaréis verlo. 

Y, para acabar, decir que nos pasaron el trailer de la nueva película de Star Wars y que ha sido agradable volver a escuchar la banda sonora de John Williams en un cine. La película puede que no merezca la pena, pero esos créditos de Star Wars acompañados de la mítica melodía que los caracteriza en pantalla de cine han sido geniales. Sin más.

P.D.: espero actualizar más de aquí en adelante, pero tampoco voy a matarme mucho.

martes, 6 de enero de 2015

Bienvenido 2015 y hasta la próxima, Reyes Magos.

Llevamos seis días en el nuevo año 2015 y creo que cuatro de ellos me los he pasado estudiando. Es lo malo del plan Bolonia: no te deja tener vacaciones de navidad reales. Digamos que, en teoría, puedes disfrutar de estos maravillosos días familiares libremente. Pero no, eso no es cierto, porque tienes esa preocupación de fondo, esa vocecilla interna que no deja de decirte: "estudia, que quedan x días para los exámenes". No puedes descansar de verdad. No así.


Yo aproveché estos días festivos, los últimos de 2014, para irme a León como tenía planeado. Fue genial. Puede o puede que no haga entrada de ello porque hay mucho que contar y no me apetece pararme a hacerlo por escrito. Si un día me veo con ganas, hablaré un poco de ello. Por lo pronto, lo que puedo decir es que hay mucho más que ver en León de lo que la gente cree. Es una ciudad preciosa, la gente es amable y el ambiente está siempre animado. Además, las tapas que te dan con las consumiciones en los bares son la gloria. ¡Qué grandes los castellanos!

Sea como fuere, hace seis días recibimos este nuevo año 2015 con la tradicional consumición de las doce uvas de la suerte y la redacción - fuese mental o escrita - de los archiconocidos propósitos de año nuevo. Yo tengo propósitos. Quizá demasiados, la verdad. Pero no voy a compartirlos porque eso me comprometería con ellos más de lo que estoy dispuesta a aceptar. Básicamente incluyen cosas que tienen que ver con sacar buenas notas, hacer más deporte, comer más sano y ver/leer/jugar cosas que no he visto/leído/jugado.

Y esta misma mañana, si formáis parte de una de las muchísimas familias españolas que celebran la festividad de los Reyes Magos, os habréis encontrado regalos bajo el árbol de navidad - o en una esquina de la casa, si no tenéis árbol. No puedo quejarme para nada con los reyes magos este año. En general ningún año puedo, pero este aún más, pues no esperaba tener regalos. Básicamente porque los pajes de sus majestades llegaron antes a mi casa para darme el dinero que llevé en efectivo a mi viaje a León y pensé que no serían más generosos que eso. ¡Pero no! Se portaron, sin duda.

Para animar la temporada de exámenes que queda, entre hoy y mañana, oficialmente abierta - tengo examen el ocho, por fastidiar - los reyes magos me han traido unas preciosas Dr. Marten's negras, una taza de Mr. Wonderful y un oso panda de peluche. Y en casa de mi abuela una maqueta de madera para hacer por mi cuenta de una libélula, que ya está oficialmente instalada en la lámpara de mi habitación, colgando felizmente de ella. 

No puedo negar que los regalos me han animado mucho, aunque esté pachucha y cansada de estudiar. Llevo tres años sin disfrutar plenamente de la Navidad. Me pregunto si algún día podré volver a hacerlo. Pero mi taza de eres la hermana más genial del mundo mundial hará que estas tres semanas que se me presentan por delante - todas ellas hasta arriba de exámenes - se hagan más llevaderas. Y el panda me consolará cuando me desespere - él, Miguel y Aitor, que sé que me quieren y saben que les quiero. 

Dicho todo esto, creo que me meteré en la cama para que se me pase el dolor de cabeza que vengo arrastrando desde hace horas y para poder madrugar mañana y largarme, todo el día, a la sala de estudio. Ya tengo ganas de que sea veintidós de enero y todavía no he hecho el primer examen. Lo que me espera. ¡Cosas peores tiene la vida! Así que, ¡ánimo a todos esos estudiantes que están como yo! ¡cada enero que pasa es un enero menos de exámenes! Y mucha suerte a todos, que la necesitaremos.

jueves, 25 de diciembre de 2014

Nochebuena y Navidad.

Creo que esta entrada se sale un poco de las últimas que he hecho, centradas en libros, películas o algo de ese tipo. En esta ocasión, sin embargo, tengo ganas de hablar de mi nochebuena y de la comida de navidad que, como todos los años, ha sido maravillosamente familiar. El único inconveniente fue el hecho de que secuestrasen mi habitación para meter los muebles que sobraban del salón, básicamente para poder meter una mesa cuadrada en la que entrásemos los once comensales de este año. Solíamos ser más, pero este año la familia no ha podido reunirse por completo. Sea como fuere, ha sido genial.

Mi hermana planeó durante toda la tarde de ayer una serie de regalos-broma para la familia, incluyendo portafotos hechos con hilo y pinzas de la ropa o cajas con rollos de papel higiénico dentro para ordenar los cables. Los dejó listos y me pidió ayuda para guardar el secreto y perfeccionar algunos de ellos - básicamente porque estaba teniendo problemas con la impresora y yo soy mejor los elementos tecnológicos. Cuando se los dimos a la gente nos lo pasamos pipa. Fueron todo risas y comentarios jocosos. Esto es lo verdaderamente bonito de la cena de nochebuena.

Por otro lado, me encargué, junto a mis padres, de dejar lista la mesa para la cena. Tuvieron un breve momento de discusión sobre la colocación de las copas, pero acabaron poniéndose de acuerdo. Nunca había visto tanto cristal junto, en serio. Pero le daba un toque bonito a la mesa. Y con un par de detalles tontos y que no me llevaron nada de tiempo, le dimos un toque un poco más navideño. Corté rollos de papel higiénico y escribí en ellos Feliz Navidad para hacer servilleteros. Después até a la copa de champán - aunque en nuestra casa es sidra lo que se sirve - un trozo de hilo rojo para crear un pequeño lacito y darle un toque distinto. Todo en el salón era de color rojo, desde la pared hasta cada detalle de la mesa. 


Nunca me lo había pasado tan bien un año en navidad. Pensé que celebrar la nochebuena en mi casa, al contrario de otros años en que se celebraba en casa de mi abuela o de alguna de mis tías, haría que la cosa cambiase y que ya no me sintiera igual. Pero para nada. Fue increíblemente cómodo - entre otras cosas porque lo tenía todo a mano - y me lo pasé genial. Tuvieron mucho que ver las sorpresas de mi hermana y tener yo misma más edad para disfrutar de conversaciones que antes no entendía. Pero fue genial. Y mi pequeña prima segunda Abril no pudo hacer más que mejorar la situación. 

La comida de hoy fue más tranquila pero tampoco estuvo nada mal. Pudimos comer ingentes cantidades de comida y disfrutar de nuestra compañía mutua. No eramos tantos, pero estuvo genial igualmente. Eso sí, esta mañana me levanté bastante atontada y no estaba completamente despierta para la hora de comer. Pero fue increíblemente agradable. Quería compartir esta entrada aquí por el mero hecho de hacerlo y porque verdaderamente disfruté esta nochebuena y el día de hoy. Además, mañana me voy de viaje a León con cierto individuo masculino al que le tengo un cierto - no hay que exagerar - afecto y estoy muy emocionada. ¡No se puede pedir mejor regalo de navidad! 

El treinta volveremos para disfrutar de otro juego de rol en vivo de los que jugamos mi grupo de amigos y yo cada cierto tiempo - te queremos, tía de Aly, nos aportas muchísimo - y después comenzará el infierno de los exámenes. Por eso hay que disfrutar de estos días antes de que el encierro sea absoluto. ¡Feliz navidad a todos! ¡Y felices fiestas! 

P.D.: la única parte negativa de toda esta historia es que estoy hinchada como una foca porque me he pasado con la comida - especialmente los dulces - y siento que voy a explotar. Voy a necesitar un buen par de semanas a base de comida sana para recuperarme de estos excesos festivos. 


viernes, 19 de diciembre de 2014

Navidad y Buenos presagios.

¡El día de Navidad ya está a la vuelta de la esquina! Y, afortunadamente, el frío ya ha llegado a las hermosas tierras de Asturias. Esto significa, entre otras cosas, poder usar jerséis (probablemente mi prenda de ropa favorita), gorros, bufandas, guantes, etc., pero también supone la posibilidad de quedarte en casa sin que nadie te mire mal por ello. El frío siempre es buena excusa (aunque yo suelo salir más de casa cuanto más frío hace). 

 Nada como una taza de té o chocolate caliente, un jersey y una buena película.

Por supuesto, esta época del año también significa vacaciones para la mayor parte de la gente. Sin embargo, los estudiantes universitarios tenemos unas vacaciones teóricas, porque tenemos que ponernos a estudiar los exámenes de enero (es lo que tiene Bolonia). Pese a todo, estoy intentado sacar tiempo libre para ver algunas cosas, para pasar tiempo con la familia y para leer. Justamente en referencia a esto último, me he puesto con el libro que le da título a esta entrada: Buenos Presagios, de Neil Gaiman y Terry Pratchett. 

Lo cierto es que me lo compré hace bastante tiempo. Según el sello que les pongo a todos mis libros con la fecha en que me los compré, me hice con este el quince de septiembre. No me puse con él porque tenía otras cosas que leer o porque me apetecía otro tipo de novela (aunque un libro tan estravagante y cómico debería apetecer siempre). Pero ha llegado el momento. Y no pude elegir una ocasión mejor poque el lunes 22 de Diciembre, es decir, el de la semana que viene, comienza una serie de varios días en la que se leerá el libro por Radio 4, uno de los canales de radio de la BBC. Imagino, por lo poco que he visto, que dividirán la lectura de acuerdo a los días (lo entenderéis si os ponéis con el libro) y le tengo muchas ganas.

Obviamente esta lectura estará en inglés. No creo que sea una lectura como tal, todo hay que decirlo, sino más bien una suerte de representación. Eso imagino, porque no se pueden leer tantas hojas en la apenas media hora que dura cada capítulo. Sea como fuere, para todos aquellos que quieran practicar su inglés estas navidades o para los que, como yo, siempre disfruten de un buen inglés británico, más aún si es una narración de los increíbles Gaiman y Pratchett, dejo el link del programa aquí. Lo bueno de la radio británica es que no es como la televisión y sí que se puede escuchar onlinea a nivel internacional. ¡Le tengo ganas!

A causa de esto, y dado que mi inglés es bueno pero temo no enterarme de algo, he decidido leerme Buenos Presagios este fin de semana para ir con la historia ya masticada previamente. Tendré que hacer malavares con mi tiempo para poder leer, estudiar y pasar tiempo con familia, pareja y amigos, pero intentaré que me de tiempo. A lo sumo, debería acabarlo para el lunes antes del comienzo de la emisión. La parte positiva es que se lee bastante rápido porque no es para nada pesado de leer y, si le coges el tranquillo, es muy entretenido. 

Dejo aquí también el link a mi edición en Goodreads y un link a Bookdepository para quien quiera hacerse con la versión inglesa. La versión castellana es fácil de encontrar en las libererías, más aún si tenemos en cuenta que mi edición es una reedición de 2012. A lo sumo tendréis que pedirlo si vais a una librería pequeña, pero no está descatalogado ni mucho menos. La reseña del mismo la haré cuando lo acabe, preferiblemente el lunes. ¡Cambio y corto!

sábado, 1 de noviembre de 2014

Halloween 2014

Lo normal sería comenzar esta entrada con maravilloso ¡Buenos días!, pero ya son las ocho y media de la tarde y fuera está increíblemente oscuro (¡Mi tan anhelada lluvia al fin ha llegado! Acompañada por el cielo encapotado, claro). Normalmente no haría una entrada un sábado y mucho menos el día después de Halloween, pero precisamente de este tema quería hablar y ¡qué diablos! Ningún día es mejor que el día siguiente a la propia fiesta.

Antes de nada decir que yo no celebro Halloween para asustar a la gente ni para conseguir regalos, sino simplemente para utilizarlo como una excusa para reunirme con amigos en el salón de mi piso y disfrutar de una noche en vela. Y es que, sí, hemos estado en vela. Me he pasado la mañana intentando recuperar el sueño perdido tras una noche despierta. Bueno, después de bajar a por el periódico y mi nuevo y precioso disco de Wagner. ¿Quién puede rechazar a Wagner? Todo suena más épico con su música de fondo.

Aquí ya estaba acabadísima porque eran las ocho y media de la mañana.

En fin, me voy por las ramas, como siempre. Este año pensé que sería divertido poner un poco de decoración estilo Aperture Laboratories, ya sabéis, el laboratorio en el que te encuentras inmerso en los juegos Portal y Portal 2 de Valve. En parte porque me gustan esos juegos y en parte porque son un poco oscurillos y tienen ese toque de muerte que sólo GLaDOS puede dar. Para hacer esa decoración en lo que es el salón propiamente dicho, básicamente imprimí unos cuantos carteles y los colgué por la pared. Pero el hall de la entrada es otra cosa.

Frente a la puerta, justito en frente, hay un armario de estos que están empotrados en la pared y tienen un montón de espejo delante. Mi compañera de piso me dio la idea de cubrir este espacio con mantel de papel de este de usar y tirar en el que pudiese poner decoración. Lo hice el año pasado, pero con decoración tradicional, en plan calabazas. Este año, sin embargo, me animé con algo distinto y decidí recrear una de esas zonas ocultas del Portal donde otros sujetos de pruebas habían pintado en las paredes en un arrebato de locura. Tengo que decir que fue genial mientras lo pintaba y el resultado quedó fantástico.


El resultado, como fue mucho mejor de lo esperado, proporcionó un fondo genial para hacer fotos, cosa que sin duda aprovechamos. Pero que, sobre todo, aprovecharon Aru y Sergio, dos de mis invitados, que vinieron vestidos de GLaDOS y  Lab Rat (¿este hombre tiene otro nombre en el cómic?) respectivamente. Con ese fondo tan rojo y lleno de manos la fonto final quedó bastante bien.


Fuera de esto, que es más anecdótico que otra cosa, tengo que decir que fue una noche genial. La idea original era hacer una maratón de películas, pero una cosa llevó a la otra y acabamos viendo vídeos de humor muy variopintos en youtube. Tras esto, a falta de un plan mejor, alguien dijo que teníamos que jugar al Sí, señor oscuro. Cuando acabamos la partida, algunos de los participantes se habían rendido y dormido en los sofás, con lo que decidimos meternos en Chatroulette para animar el asunto. Después de eso prácticamente todos nos despertamos.

El problema es que cuando se acabó la diversión del Chatroulette dos invitados nos abandonaron y quedamos sólo cuatro de nosotros tirados en los sofás del salón. Fue entonces cuando me acordé de las películas que había preparado y acabamos viendo Sucker Punch (o, al menos, fragmentos de ella, porque todos dimos cabezadas más o menos largas).

Tras esto, llegó el amanecer. Yo bajé a despedir a Aru y Sergio (que son unos campeones por aguantar hasta el final) y a comprarme el periódico mientras Miguel agonizaba tirado en el sofá. Cuando regresé nos metimos en la cama hasta la hora de comer. Lo peor de hacer estas cosas es que luego el tiempo y la hora del día te resultan extraños - igual es algo que sólo me pasa a mi. Me daba la sensación de que era por la mañana y no por la tarde y no me la he quitado todavía de encima. Es raro.

Finalmente, para cerrar ya la entrada, dejo una suerte de vídeo que hice con fragmentos de los que fui grabando a lo largo de la noche y la cación Poetry for the moon de un grupo llamado Oceansea, que recomiendo que vayáis a escuchar porque yo me vi obligada a recortarla un poquito para adecuarla a la imagen - si te fijas bien, se nota el salto.